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Enoturismo
Al dejar atrás las más de 3 hectáreas de viñedo orgánico, (donde
habitan las 4 sequoias más antiguas de Europa), lo primero que
encuentras, es la impresionante Bodega
de Crianza Durius.
Entre estos muros duermen y envejecen los mejores vinos del Duero.
La cubierta de la bodega es un homenaje arquitectónico a
Cristóbal Colón, el más ilustre de sus huéspedes.
Su forma nos recuerda inequívocamente a la quilla invertida de
la Nao Santa María, arropando las más de 1.500 barricas.
En su interior podrás disfrutar de un fabuloso espectáculo
audiovisual, proyectado sobre la moderna pantalla suspendida,
seguido de una cata interactiva de los mejores vinos de la
Hacienda.
El antiguo Molino Árabe que data del SXV es hoy un completo Wine
Spa con vistas privilegiadas sobre el río.
En el disfrutarás en exclusiva de las bondades del vino mediante
masajes o baños terapéuticos, a base de vid roja y otros
componentes de las uvas.
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